UN LURIRI DE LA PAZ
Laureano Mamani

Una calle empinada en el laberinto altiplánico de La Paz es la Garita de Lima en la que me contaron están los hacedores de los armónicos instrumentos de viento del altiplano.

Llena de letreros, casas atrevidas que parecieran hacer equilibrio a esa altura y con 8 pisos encima, hay tiendas de abarrotes, están la señora que con sus ollas de comida se gana la vida, un zapatero ambulante en la esquina… Y a cuestas, ellos, los luriris que frente a frente con sus sonidos que se encuentran a media calle, llaman a los clientes para atenderlos.

Un cartel avisa que ahí está la tienda de “Laureno Mamani, hacedor de Moceños y Quenas”, de su taller nacen los instrumentos que parten con rumbo incierto

Trabaja con sus manos, entregado a sus pensamientos que forman esas cañas “…le pongo su tapita y si no llora, me pregunto qué le pasa y lo dejo un rato hasta que suene…” Dice mientras cierra la caña de un Moceño, quien sabe si en cada uno de los agujeros que hace, deja un pedacito de su alma que sale al ser tocado… en algún lugar desconocido y lejano.

La Tropa de Moceños son varios tubos de caña de varios tamaños y se tocan de forma transversal y vertical según su contextura. La melodía a veces contiene sonidos que roncan y parecen desafinados y al interpretarlo, el músico debe pisar de forma especial sus dedos para producir el sonido característico de la Moceñada, que son acompañados además por un clarinete y un huancara pequeño.

Laureano es un tipo tranquilo, trabajador y lo hace desde los 6 años en la misma calle, aprendió del abuelo primero a hacer sicus, la tarea más fácil de realizar entre los luriris (constructores de instrumentos de cañas). Ahora tiene 56 años y sus hijos son quienes apoyan la empresa familiar, para salir adelante. La juventud de ellos y el conocimiento de su padre son sus potencialidades… mi esperanza porque continúen trabajando con maestría e esmero como Laureano.

Al escucharlo hablar suenan nombres de personas que a través del tiempo le enseñaron, su presencia es el amalgama de una larga lista de luriris que se sintetizan en sus dedos ¿cuántos cañas y cuántos agujeros? Tan sencillo y tan Valioso su Trabajo.

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