Esta costumbre cusqueña tiene su origen en el año de 1650 tras el gran terremoto que asoló Cusco y que según dicen tuvo la duración de Tres Credos bien rezados. Es así que tras la espantosa sacudida, recuerdan con ánimos de Fe a una imagen enviada desde España por encargo del Rey Carlos V y que estaba guardada en la Catedral. Conocido como el Señor de las Tormentas porque en su travesía una tormenta asoló al barco que lo transportaba, en la que los marinos inmediatamente empezaron a rezarle y como de milagro la tormenta cesó. En esos días de temblores y sismos, sacaron a la imagen a la Plaza principal y desde entonces fue conocido como el Señor de los Temblores.

Semanas previas al lunes Santo el Patrono es preparado con sumo cuidado y alabado con una serie de novenas y misas en la Catedral. Infaltables, las Ch’ayñas, las cantoras oficiales junto a sus músicos interpretan temas que rompen la monotonía acústica de la Catedral en cientos de prismas coloridos que deleitan y conmueven los oídos.

Las Ch’ayñas son mujeres en su mayoría que cantan a la Sagrada Imagen con profunda fe católica, generalmente heredan ese arte que luego deber ser también transmitido. Como la señora Beatriz Usca Vda. de Romero, quien interpreta también el Pampapiano desde 1946 y éste año ha introducido éste teclado electrónico. Ella dice que está enseñando a su nieta para que ocupe su lugar más adelante.

Su presencia y voz son exclusivas del Señor de los Temblores no siéndoles permitido cantar en otras partes más que en actos litúrgicos. La voz de la Ch’ayñas es aguda y nasal, técnica que nada que ver con la occidental tesitura de las sopranos. Sus cánticos expresan el Gran Amor al Señor, suplican su ayuda frente a las adversidades, manifiestan su plena confianza en su protección. Se dice que estos cánticos provienen de épocas precolombinas y que fueron transformados según los requerimientos de los conquistadores.

Sin embargo en la actualidad se mantiene firme su esencia musical andina. Este es un video de un momento de la Audición Radial, el domingo previo al lunes santo, audición que se realizó en Radio Inti Raymi.
Recuerdo que cuando éramos niños, mi Madre nos llevaba a la Catedral, a las misas vespertinas. Nos gustaba a Mi y a mi Hermano estar cerca las velas para jugar con la cera caliente durante el soporífero sermón y también porque nos daban calor, en aquella semejante bóveda de piedra. Un momento especial era cuando ellas cantaban. Aún recuerdo esos rostros arrugados de las señoras, sus tonos penosos agudos y roncos, muchas veces las vi llorar y sus lágrimas brillaban al igual que sus voces con luz de las velas.
Los músicos que las acompañan, algunas veces también cantan. Ellos interpretan un Orquestín Cusqueño adaptado al culto. Es decir: Arpas Cusqueñas, Quenas, Mandolinas, Acordeón, Violín, Guitarra y Pampapiano que está siendo reemplazado por un sintetizador electrónico. Excepto el Jazz Band o Batería que no es usado para esta ocasión.
Antaño, seguramente que las Chayñas acompañaban a los pies del Taytacha Temblores su recorrido por la Centro Histórico. Hace unos años, a no sé qué excéntrico clérigo se le ocurrió poner un auto con un parlante que emitía música religiosa “grabada”, que obviamente no eran de las lastimeras Chayñas, quienes han sido desplazadas por la banda de guerra del ejército, que también acompaña la procesión.
Hasta hace unos seis o siete años, la ceremonia previa a la salida de la procesión en la Catedral no era un espectáculo mediático. La Hermandad del Señor de los Temblores se encarga de cambiar el vestuario de la imagen, arreglar el anda y coordinar los detalles. Mientras se realizan una serie de misas encargadas por otros fieles y al finalizar, las Chayñas realizaban un contrapunto interesante, pues dos bandos ubicados a los costados del atrio se turnaban uno a la vez para cantar. Este año me sorprendió la cantidad de fotógrafos y camarógrafos.

En definitiva, las Chayñas y sus Músicos son únicos por la música que interpretan, que no existe en otro lugar del mundo.



quiero que profundixen mas sobre las chayñas se esta perdiendoestatradicion cultural